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Argentina, entre los países de América Latina con más incidencia de cáncer de pulmón

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A nivel mundial, el cáncer de pulmón es el segundo tipo de cáncer más frecuente con 2,2 millones de nuevos casos durante 2020. Además, representa la principal causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres. La incidencia varía de acuerdo a las diferentes regiones y Argentina está en los primeros dentro de América Latina,  registrando aproximadamente 11.500 casos nuevos al año, unos 26 cada 100.000 habitantes.

 

 El segmento poblacional más afectado son aquellos mayores de 50 años. A nivel global, y también en nuestro país, el cáncer de pulmón es el doble de frecuente en hombres que en mujeres. Sin embargo, resulta interesante remarcar que, en los últimos 40 años, creció en el sexo femenino, con el aumento del hábito tabáquico en esta población.

Según el tamaño y apariencia de las células malignas que lo comprenden, se clasifica en dos grandes grupos: el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) y los de células pequeñas (CPCP). A su vez, particularmente los CPCNP, se clasifican en diferentes subtipos en función de la clase de células donde el cáncer comienza y de las diferentes alteraciones genéticas que presenta. Esto hace que el cáncer de pulmón no sea una sola enfermedad, sino un grupo heterogéneo y variado de diferentes patologías y con tratamientos variados y específicos.

"En la mayoría de las personas con cáncer de pulmón, el diagnóstico se hace cuando el tumor crece, ocupa espacio o comienza a causar problemas en partes del cuerpo cercanas a los pulmones. Debido a esto, se pueden experimentar síntomas característicos y por los cuales se debe consultar al médico, incluyendo fatiga, tos persistente, tos con sangre, falta de aire, dolor en el tórax, disminución abrupta de peso y disfonía. Sin embargo, frecuentemente, los pacientes pueden no presentar ningún síntoma", explica el Dr. Diego Enrico (MN 144531), Médico Oncólogo del Área de Tumores de Tórax de Instituto Alexander Fleming (IAF).

En aquellos pacientes que presentan síntomas, la enfermedad se puede descubrir realizando estudios de imágenes como la radiografía de tórax o la tomografía, útiles para detectar alguna anomalía o lesión sospechosa en los pulmones. En contraposición, las personas que no presentan síntomas, habitualmente se encuentra la enfermedad al realizar estos mismos estudios de rutina por otros motivos, como por ejemplo por una enfermedad cardíaca.

Causas y consecuencias

El hábito de fumar es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de pulmón, entre el 80 y el 90% de los casos. "Los fumadores tienen un riesgo entre 10 y 30 veces mayor de desarrollarlo y este riesgo aumenta proporcionalmente acorde a la cantidad de cigarrillos fumados por día y a la cantidad de años de exposición, ya que la dosis de cancerígenos es acumulativa", detalla el Dr. Enrico. Fumar puros, habanos o pipas también aumenta el riesgo, al igual que la exposición regular a su humo como lo hacen los fumadores pasivos.

El médico agrega que existen otras exposiciones ambientales que aumentan el riesgo de esta enfermedad, tal como a las altas concentraciones de ciertos gases como el radón y a otras sustancias químicas o humos de combustión en el trabajo o en el medio ambiente. A su vez, la predisposición genética también puede explicar los casos en pacientes que nunca fumaron.

La supervivencia en cáncer pulmonar se asocia al estadio en el que es diagnosticado. En los iniciales operables es posible curarlo. "En el último año, además de contar con quimioterapia postoperatoria, nuevos fármacos como terapias dirigidas e inmunoterapia han demostrado que es posible curar cada vez más pacientes que pueden acceder a cirugía", explica el Dr. Claudio Martin (MN MN 82958), Jefe de Oncología Toracica del IAF.

En los tumores no operables, pero que se encuentran en el tórax, la combinación de quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia también ha demostrado cada vez más curados.

¿Qué sucede con los pacientes que ya tienen metástasis? "Si bien en estos casos la posibilidad de cura es más remota, el advenimiento de la terapia de precisión y la inmunoterapia junto con la quimioterapia han permitido transformar la enfermedad en crónica en un gran número de pacientes", explica el Dr. Martin.

Tratamientos adecuados

Los tratamientos varían, pero pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y terapia farmacológica dirigida. Las opciones para el CPCNP dependen principalmente de la etapa (extensión) del cáncer. Otros factores, tales como la salud general del paciente y la función pulmonar, así como ciertas características del cáncer en sí, también son importantes.

En el caso de los tumores de células pequeñas (CPCP) la cirugía tiene una acción limitada principalmente al diagnóstico y en casos particulares de manera consensuada se podrá realizar algún tipo de resección pulmonar, mientras que en el caso de los tumores no células pequeñas (CPCNP) -que son los más frecuentes-, dependerá del estadio tumoral, es decir, del tiempo de evolución y la extensión, si es local o metástasis.

La detección temprana del cáncer de pulmón en los estadios iniciales se logra gracias a los estudios de rutina de pacientes con factores de riesgo. "En los estadíos tempranos se recomienda la cirugía como primera intención, y en aquellos que la enfermedad se encuentra extendida se deberá decidir dentro de un equipo multidisciplinario de expertos la terapéutica más adecuada: quimioterapia seguida de cirugía o viceversa, quimio-radioterapia definitiva o inmunoterapia", detalla el Dr. Adolfo Rosales (MN93731), Jefe del Servicio de Cirugía Toracica del IAF.

-Las terapias de precisión: Nuevas tecnologías permiten evaluar múltiples  cambios genéticos para los cuales disponemos de terapias dirigidas, con medicaciones orales que tiene una mayor eficacia que la quimioterapia y menor toxicidad y que permiten achicar los tumores con más frecuencia y cronificar la enfermedad. 

-Inmunoterapia: “Se trata de fármacos que, en lugar de destruir células tumorales como lo hace la quimioterapia, levantan los escudos que estas células tienen para defenderse y permiten que sean ellas las que destruyan las células tumorales. Se administran de forma endovenosa, son  en general bien tolerados y han permitido que algunos pacientes presenten control de su enfermedad tumoral por años", detalla el Dr. Martin.