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Mar, May

Consumo de sal y el costo para la salud

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El cloro y el sodio son minerales esenciales para múltiples funciones vitales de nuestro organismo pero, como todo, en exceso, pasa a ser nocivo.

 

 Ambos minerales juntos conforman una sal que se llama Cloruro de Sodio (Cl-Na), fácil de reconocer en los fiambres, embutidos, productos de panadería, caldos en cubitos e infinidad de alimentos comercializados.

Si hablamos de Sodio, de manera aislada, carece de sabor y aroma pero es muy útil en alimentos procesados, conservas enlatadas y gaseosas por su propiedad de conservación.

Reducir la ingesta de Sodio, en general, es la clave y no sólo limitado a los pacientes hipertensos (base esencial del tratamiento por encima de lo farmacológico) sino para todos porque está comprobado que el exceso de su consumo durante años predispone al inicio de la hipertensión arterial y aumenta el riesgo cardiovascular.

Tal es la problemática que en los últimos años ha cambiado la visión en pediatría y adolescencia respecto al incremento de Hipertensión arterial, Obesidad y Diabetes 2 (del adulto).

Recomendaciones para reducir el consumo de sal

Para los adultos, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cuchara de té) de sal por día. El cambio de hábitos y su concientización es la clave. Acostumbrarse a nuevos sabores como el limón y especias hace que la transición sea menos compleja para quienes están acostumbrados a ingerir sal en exceso.

También hay que educar a los niños a evitar el exceso de consumo para prevenir  diversas enfermedades a futuro.