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7 de abril: Día Mundial de la Salud - Enfermedades no transmisibles: cuáles son las cinco con mayor mortalidad y cómo prevenirlas

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En el marco del Día Mundial de la Salud, especialistas en distintas patologías explican los factores de riesgo más frecuentes, los síntomas a tener en cuenta, las claves de la prevención y los últimos avances en tratamientos.

 

 Enfermedades Cardiovasculares

Dentro de este grupo la cardiopatía isquémica es la que provoca mayor mortalidad. Se trata de la enfermedad del corazón producto de un sufrimiento del músculo cardíaco por la obstrucción de alguna de las arterias que lo irrigan, que se llaman coronarias, a través de placas que reducen el pasaje de sangre. Cuando esas placas obstruyen totalmente el flujo de sangre se produce el infarto agudo de miocardio.

"La presencia de factores de riesgo, como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o sedentarismo, aumenta las chances de padecer un evento cardiovascular. Adoptar hábitos saludables como ejercitar, no fumar, comer en base a frutas, verduras, legumbres, pescado, pollo, poca carne roja (1-2 veces al mes) y beber poco (1 copa de vino por día) o nada de alcohol, evitar harinas y azucares refinados reduce drásticamente la probabilidad de padecer un infarto agudo de miocardio explica el doctor Alberto Alves de Lima, Director Médico del ICBA-Instituto Cardiovascular.

El experto advierte que en la Argentina muchos pacientes desconocen sus factores de riesgo y, por eso, no toman acciones para disminuir las chances de sufrir un infarto, detalla.

Otro dato importante: en los pacientes con antecedentes de enfermedad coronaria y en los mayores de 65 años, está indicada la vacunación contra la gripe y la neumonía como medida de prevención.

En cuanto a los avances tecnológicos en la lucha contra la enfermedad Alves de Lima, destaca la tomografía coronaria. "Es un método no invasivo para evaluar las arterias coronarias y, en ciertos pacientes, permite evaluar con mucha precisión la anatomía coronaria sin necesidad de realizar un cateterismo cardíaco invasivo. Además, permite evaluar el 'score' de calcio (que es una técnica que da información sobre la presencia, la ubicación y la extensión de la placa calcificada en las arterias coronarias) lo cual también tiene valor pronóstico para nuestros pacientes y puede guiar terapéuticas".

Cáncer de tráquea, bronquios y pulmón

El tabaquismo es el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón: está relacionado con el 80% de los casos. "Claramente no fumar es la conducta más simple para reducir la incidencia" de este tipo de tumores, afirma el doctor Claudio Martin, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming. Otros casos están asociados al radón domiciliario (un gas radioactivo inerte que se desprende de la corteza terrestre y que puede acumularse en los domicilios) y a los efectos de la polución ambiental.

"Lamentablemente la aparición de síntomas por cáncer de pulmón en general se asocian a la presencia de una enfermedad avanzada que ya no está en condiciones de ser operada. La única medida probada de detección temprana es el uso de tomografía de tórax de baja dosis de radiación", agrega.

Cuando se logra este diagnóstico temprano a través de la tomografía, existen posibilidades de realizar la intervención quirúrgica y reducir la mortalidad. Pero el Dr. Martin advierte que, salvo algunas iniciativas de detección precoz realizadas por instituciones, "no existe aún un programa a nivel estatal que se haya instaurado".

El especialista destaca que en los últimos años hubo "avances revolucionarios en el tratamiento del cáncer de pulmón especialmente con el desarrollo de terapias dirigidas y de la inmunoterapia. Estas últimas consisten en un cambio del paradigma respecto de las estrategias que utilizamos para destruir las células tumorales"

Lo que hace la inmunoterapia es anular los mecanismos con los que las células tumorales evaden las defensas del organismo y así permite que éstas actúen. "En referencia a los tumores de pulmón que han desarrollado metástasis (compromiso de otros órganos) la inmunoterapia ha demostrado que, en pacientes que ya han recibido quimioterapia y cuyos tumores crecieron, es mejor la inmunoterapia que la quimioterapia tradicional logrando que los tumores se encuentren controlados durante más tiempo, los pacientes vivan más y con mejor calidad de vida y menor toxicidad".

En cuanto a las terapias dirigidas, en muchos casos hoy es posible detectar qué mutación es la que está conduciendo al crecimiento del tumor. Con esta información, se apunta a blancos moleculares que permiten "lograr con muchísima más frecuencia que con la quimioterapia que los tumores se achiquen y que la enfermedad pueda cronificarse, con el agregado de que estos tratamientos son por boca y con menos toxicidades si las comparamos con la quimioterapia". Estos blancos moleculares se pueden detectar en la misma biopsia y en forma gratuita, destaca el experto.

"En resumen: dejar de fumar, instaurar estudios de imágenes para detección precoz, y el acceso a las nuevas terapias son claves para reducir la aparición del cáncer de pulmón, detectarlo tempranamente y tratarlo apropiadamente", concluye Martin.

Accidente Cerebrovascular (ACV)

Nueve de cada 10 accidentes cerebrovasculares (ACV) están asociados a factores de riesgo que se pueden prevenir y/o tratar. Principalmente, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo y fibrilación auricular.

"Modificando hábitos dietéticos (disminución de ingesta de ultraprocesados y carnes rojas, consumo de pescado, frutas y verduras, cesación tabáquica y consumo moderado de alcohol) y realizando 30 minutos de ejercicio moderado 5 veces por semana y con controles médicos periódicos disminuye enormemente el riesgo de padecer un ACV", explica el neurólogo Ramón Leiguarda, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Sanatorio de Los Arcos.

Al igual que con otras patologías, durante la pandemia hubo una abrupta disminución de los controles en la Argentina, por lo que el experto destaca la importancia de retomar la prevención y la evaluación periódica con el médico de cabecera.

Ante un ACV agudo, es clave actuar rápido ya que los tratamientos pueden realizarse hasta 24 horas después de iniciados los síntomas. Y, cuanto antes se los empiece, mejor es el resultado.

"Existe tratamiento para el ACV isquémico agudo a través de infusión de medicación endovenosa para intentar revertir o minimizar los síntomas de un ACV (trombolíticos) dentro de las primeras cuatro horas y media de aparecidos los síntomas. Por eso es indispensable la consulta inmediata. En algunos casos si logra identificarse un coágulo o trombo también se puede intentar 'destapar' la arteria con un cateterismo dentro de las primeras horas (trombectomía mecánica). El tratamiento con medicación endovenosa o cateterismo es enormemente efectivo, logrando dejar sin secuelas hasta a uno de cada tres pacientes tratados", explica.

Para poder actuar a tiempo, es necesario conocer los síntomas de un ACV. En general aparecen de forma súbita y demandan una consulta médica urgente. Los más frecuentes son:

-Debilidad o falta de sensibilidad de la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado.

 

-Alteraciones del habla, ya sea por no comprender, no poder expresarse correctamente.

-Alteraciones visuales: de un ojo o los dos.

-Alteraciones del equilibrio y la coordinación.

-Cefalea muy intensa y súbita.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Se caracteriza por ser una limitación crónica y persistente al flujo de aire producida principalmente por la exposición al humo del tabaco, al humo de leña, polvos y gases ocupacionales. Es una enfermedad de alta prevalencia, prevenible y tratable. Dejar de fumar es la medida inicial para combatirla.

"El reconocimiento precoz de la EPOC es importante para modificar la exposición a factores de riesgo. Para el diagnóstico de la enfermedad es imprescindible realizar una espirometría que permita confirmar la presencia de obstrucción al flujo de aire", afirma Pablo Simkin, neumólogo y broncoscopista del Sanatorio de los Arcos y Clínica Olivos.

En Argentina, según el estudio EPOC.AR, se estima que 2.3 millones de personas sufren la enfermedad. Simkin advierte que existe "un importante sub-diagnóstico y diagnóstico erróneo debido a la subutilización de la espirometría".

"La sospecha de EPOC se establece por la presencia de factores de riesgo acompañada o no de síntomas respiratorios. En todo adulto de 40 años o más con historia de exposición a estos factores, con o sin síntomas respiratorios, se debe considerar el diagnóstico de EPOC y realizar una espirometría confirmatoria", suma.

Una vez detectada la enfermedad, existen numerosas pruebas (funcionales respiratorias, cardiológicas y de imágenes) destinadas a evaluar su gravedad, su pronóstico e individualizar el tratamiento. Éste contempla medidas de prevención (educación, cesación tabáquica, actividad física, nutrición) y puede incluir o no el uso de fármacos. Entre las medidas no farmacológicas se destaca fundamentalmente la rehabilitación respiratoria y en casos graves que lo requieran, el uso de oxígeno. El objetivo es reducir los síntomas, la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones, mejorar la calidad de vida, la función pulmonar y la tolerancia al ejercicio.

"La elección del tratamiento dependerá de la accesibilidad a la medicación, la gravedad de la enfermedad y la respuesta clínica. Se utilizan fundamentalmente drogas broncodilatadoras, entre las que se destacan los broncodilatadores de acción prolongada. En casos seleccionados, se recomiendan corticoides inhalatorios", explica.

"La EPOC es un problema de salud pública de primer orden. Es una causa mayor de morbilidad y mortalidad con un impacto socioeconómico importante. Los desafíos  son alcanzar un diagnóstico precoz, que permita una intervención temprana y lograr optimizar el acceso de toda esta población a las medidas de diagnóstico y tratamiento", concluye.

Alzheimer y otras demencias

"Hoy sabemos que hasta un 40% de los cuadros de demencia se puede prevenir", afirma el neurólogo Ramón Leiguarda, por lo que enumera en primera instancia los factores de riesgo.

-Tabaquismo

-Hipertensión arterial

-Obesidad

-Diabetes

-Sedentarismo

-Ingesta de alcohol

-Bajo nivel educacional

-Aislamiento social

-Depresión

-Pérdida auditiva

-Traumatismo craneano (golpes en la cabeza)

-Polución ambiental

Al analizar este listado, Leiguarda destaca que muchos de estos factores están relacionados al riesgo cardiovascular o cerebrovascular, por lo que es importante mantener controles clínicos regulares que permitan detectarlos en forma precoz para implementar tratamientos eficaces y mantenerlos bajo control.

"En la prevención de la demencia es fundamental un estilo de vida saludable: mantener un peso adecuado, dieta sana y equilibrada, evitar hábitos tóxicos (tabaco, alcohol) y mantenerse activos físicamente y a nivel intelectual y social. Tanto el ánimo como una buena calidad de sueño son también importantes y no deben descuidarse", afirma.

Los chequeos neurológicos se recomiendan ante la aparición de síntomas, percibidos por el propio paciente o por quienes lo rodean: olvidos, dificultades para encontrar las palabras, episodios de desorientación, cambios de conducta y fallas en la resolución de problemas.

"El tratamiento de la enfermedad no solo consiste en medicamentos, sino también en estrategias de estimulación cognitiva y en establecimiento de pautas y guías tanto para el paciente como para sus cuidadores o aquellos que lo rodean. La detección temprana nos permite brindar al paciente y su familia las herramientas para un mejor manejo de la enfermedad a lo largo de su evolución", agrega.

"Tenemos muchas herramientas para prevenir la demencia. Mantenerse saludable y activo a lo largo de la vida es la clave; es importante realizar ejercicios físicos en forma regular, mantener nuestros vínculos sociales y estimular constantemente nuestro cerebro a través de distintas actividades: cursos diversos, estudiar idiomas, juegos de mesa, juegos en la tablet o la PC... todo sirve en tanto sea desafiante, novedoso y divertido. Nunca es tarde para implementar estos hábitos en pos de un envejecimiento saludable", concluye.