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Lun, Sep

Plasma Rico en Plaquetas: súper aliado post verano

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El Plasma Rico en Plaqueta (PRP) es un derivado de la sangre (autólogo) que estimula colágeno, fibras elásticas y tejido epidémico, logrando una piel más redensificada, brillante, tersa y de mejor aspecto. Además, el PRP también es rico en proteínas que actúan a nivel de la adhesión celular (fibrina, fibronectina, y vitronectina), por lo que proporciona el soporte estructural necesario para la migración celular, y para la proliferación y crecimiento tridimensional de los tejidos sobre los que actúa.

 

 Este tratamiento tiene efectos no solo sobre las células para los factores de crecimiento, sino también, como matriz extracelular para la estimulación de la reparación y/o regeneración del tejido de un modo global.

Tiene un importante efecto antienvejecimiento debido a sus factores de renovación y crecimiento y la posibilidad de estimular la formación de nuevos capilares que dan oxígeno. También estimula las células dérmicas y reorganiza las fibras de colágeno y elastina.

De este modo, ayuda a mejorar la flacidez, contrarresta el daño de los radicales libres en la piel, disminuye los efectos del daño solar crónico "TRATAMIENTO POSVERANO" y los efectos propios del paso del tiempo, mejorando la apariencia cutánea en general.

Una de sus principales ventajas es que es un producto que se obtiene del propio paciente, por lo que no ocasiona ningún tipo de inconveniente o rechazo. Además, no precisa la realización de testeos previos, sólo la evaluación dermatológica y médica del paciente (historia clínica y exploración física con toma de imágenes clínicas).

¿En qué consiste el tratamiento de bioestimulación con PRP?

El PRP se obtiene de forma similar a una extracción de sangre normal. Es un tratamiento ambulatorio y no es necesaria la internación del paciente. Se extrae cierta cantidad de sangre (20 cc) y luego se coloca en una máquina (centrifugadora) que se encarga de separar la sangre en varias partes. Una de ellas será el PRP que necesitamos y con él infiltrar, mediante unas agujas muy finas, la zona de la piel o la zona a tratar. Lo único que se añade al PRP es un compuesto cálcico para activar las plaquetas y que liberen los factores de crecimiento, que son los elementos clave del tratamiento.

Es una técnica mínimamente dolorosa y con ella se consiguen muy buenos resultados. El plasma rico en plaquetas contiene abundantes factores de crecimiento, son sustancias que ayudan a que se generen nuevos vasos sanguíneos en la zona que infiltramos llegando más nutrientes a la misma y a aumentar la proliferación de células y de fibras, entre ellas algunas tan interesantes y conocidas como el colágeno y la elastina, que dan consistencia a la piel.

Como complicación de la técnica podría aparecer algún pequeño hematoma en la zona de la infiltración, especialmente alrededor de los ojos. Para prevenirlo, si tratamos la zona de la cara, se debe utilizar una crema con vitamina K y protector solar.

¿Qué zonas se pueden tratar?

Se puede aplicar en cualquier área de la piel del rostro y el cuerpo (ideal para tratar la flacidez), así como también en el cuero cabelludo. Sus indicaciones son el rejuvenecimiento y revitalización cutánea, la caída del cabello, el tratamiento de estrías, cicatrices y flacidez cutánea.

También se utiliza como tratamiento complementario luego de otros de rejuvenecimiento, para acelerar y mejorar el proceso de cicatrización y recuperación de la piel.

En general, se requieren de 3 sesiones con intervalos de un mes para lograr resultados óptimos. Para el mantenimiento, se recomienda una sesión cada 6 meses o 1 año. Los efectos se hacen visibles con el paso de los días y aumentan a medida que transcurren, llegando a su mejor momento a los 20-30 días.