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Lun, Sep

Menopausia y climaterio

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La menopausia es en realidad la última menstruación. Sabemos que es la última luego de que transcurre un año sin menstruar. Suele ocurrir alrededor de los 50 años, con un rango entre los 45 y los 55, aproximadamente. Es un proceso natural que tarde o temprano nos llega a todas las mujeres. Este periodo de transición de la vida de una mujer se denomina climaterio.

 

 

 El descenso de los estrógenos (las principales hormonas femeninas) que sucede en esta etapa pueden exponernos a un mayor riesgo de problemas del corazón o los huesos; por lo tanto, más que nunca, se hace hincapié en las recomendaciones de vida sana, como ser una dieta balanceada, rica en lácteos o fuentes no lácteas de calcio, ejercicio aeróbico, mantener un peso corporal adecuado, no fumar y tener un consumo moderado de alcohol. A su vez, realizar los controles ginecológicos y clínicos correspondientes con la frecuencia indicada por el médico. Hay que recordar que el climaterio NO es una enfermedad, sino simplemente una etapa de cambios.

 

¿Hasta cuándo debo seguir cuidándome de un embarazo?

 

La recomendación es seguir utilizando algún método anticonceptivo hasta que pasa 1 año de la última menstruación (en el caso que esta última haya sido antes de los 50, la recomendación es de 2 años). Es muy importante aclarar que, aunque no exista ya riesgo de embarazo, el preservativo es el único método que previene las infecciones de transmisión sexual.

 

¿Sofocos si, sofocos no?

 

Se sabe que cerca de un 80% de las mujeres luego de la última menstruación presentan los llamados "sofocos" o "calores". Los sofocos representan los síntomas más típicos de esta etapa de la vida. Se caracterizan por un enrojecimiento súbito de la piel a nivel de cara, cuello y pecho, acompañado de una intensa sensación de calor seguida de una sudoración abundante, independiente de la temperatura ambiente. La frecuencia con la que aparecen depende de cada mujer y su presencia puede prolongarse por varios años. También existen otros síntomas, como problemas para conciliar el sueño, cambios en el humor y en el deseo sexual y sequedad vaginal. Tanto los sofocos como el resto de los síntomas no se presentan necesariamente en todas las mujeres.

 

Hormonas y otras hierbas

Los mencionados sofocos y el resto de los síntomas pueden llegar a ser muy molestos; impactan negativamente en la calidad de vida, suelen afectar el trabajo y las relaciones sociales, además de condicionar el estilo de vida y perjudicar el sueño. Hay una idea instalada de que debemos "aguantarlos" y que en algún momento "ya van a pasar"; esto no es así.

Primero porque no hay certeza de cuánto pueden durar y, además, suele ser muy variable entre las distintas mujeres. Por otro lado, existen múltiples tratamientos para aliviarlos y mejorar la calidad de vida. Se pueden administrar hormonas por diferentes vías y formas (por boca, por piel o por vagina) y tratamientos no hormonales (pastillas y productos derivados de las plantas), además de tratamientos locales para la sequedad como cremas y óvulos.

 

Se pueden realizar diferentes esquemas que se indican según las características de cada mujer, de su edad, de sus antecedentes, del tiempo que ha pasado desde la última menstruación, de sus deseos de continuar menstruando o no, etc. Esto lo deciden de manera conjunta la mujer y su médico, luego evaluar todas las alternativas posibles. Cabe aclarar que todos los tratamientos disponibles deben estar SIEMPRE supervisados por un médico.

 

El climaterio no es más que un periodo en la vida de la mujer, que representa la transición a otra etapa, en la cual pueden aparecer algunos síntomas o cambios. ¡En el caso que estos últimos afecten la calidad de vida, CONSULTÁ!

 

Hay mucho por hacer, desde cambios en hábitos diarios y terapias alternativas hasta tratamientos médicos. Teniendo en cuenta la esperanza de vida actual, la mujer se encuentra en el climaterio durante más de un tercio de su vida, y el objetivo es vivir esta etapa lo más plena posible, y disfrutar de la menopausia, en lugar de padecerla.