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Mié, May

Melasma: ¿qué es y cómo tratarlo?

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El melasma facial es una patología cutánea muy común que consiste en unas manchitas marrones que la sufren, sobre todo, las mujeres y más aún las embarazadas y tiene muchos orígenes posibles.

La pigmentación de la piel, por hiperproducción de melanina, es un mecanismo de defensa para protegerse de los radicales libres que produce la radiación solar. Pero existen casos en los que esta pigmentación se hace desordenada. Se observa un exceso de producción y un reparto irregular de la melanina que desemboca en la aparición de manchas hiperpigmentadas.

 

 Las principales causas de la aparición del melasma son:

-Embarazo.

-Excesiva exposición al sol.

-Ingesta de anticonceptivos que alteran el correcto funcionamiento de los melanocitos.

-Toma de medicamentos fotosensibles.

-Envejecimiento.

-Uso de ceras depilatorias porque aumenta la posibilidad que aparezcan manchas en la zona recién depilada.

¿Cuáles son las zonas del rostro que más sufren el melasma?

Normalmente aparecen en las zonas expuestas al sol: frente, labio superior, mentón, mejillas, cuello y antebrazos. La enfermedad se clasifica en melasma epidérmico, dérmico y mixto. Moderado o grave. Y según la localización facial: centrofacial (frente, nariz, labio superior y mentón), malar (mejillas), mandibular (en la zona maxilar).

¿Cómo prevenirlo?

-Evitar la sobreexposición a radiación UVA, UVB, Infrarrojos e incluso luz visible.

-No usar anticonceptivos hormonales y fármacos fotosensibilizantes.

-Utilizar foto protección todos los días, durante todo el año. La aplicación del fotoprotector debe realizarse cada tres o cuatro horas, capa sobre capa, la cantidad suficiente que cubra generosa y ampliamente el área a tratar.

¿Cómo diferenciar el melasma de otras manchas?

Los melasmas manchas son adquiridos, crónicos, simétricos y tienen los bordes irregulares. Otras manchas como los lentigos solares o las de envejecimiento tienen forma de óvalo, aparecen solos o en grupo de 3 o 4, afectan a cara, manos, brazos, hombros y son más frecuentes en pieles claras de mujeres y hombres. También a partir de los 50 años o antes, en personas expuestas al sol por tiempo prolongado.

Tratamiento de los melasmas

Nuestro organismo elabora dos tipos de melanina (responsable de dar color a la piel); la feomelanina (de color rojo, anaranjado o amarillo) y la eumelanina (va de marrón oscuro a negro). Esto supone una gran variedad de tonos de la piel. Para poder controlar un exceso de melanina y, por tanto, la aparición de manchas, podemos recurrir a despigmentantes como el ácido tranexámico, ácido kójico, ácido tióctico, antioxidantes como las vitaminas C y A, entre otros.

Estos activos los podemos encontrar en cremas de aplicación tópica (con asesoramiento médico).

En el tratamiento del melasma es importante tener en cuenta esta combinación de terapias, pues es de especial dificultad y hay que reseñar al paciente que son tratamientos largos, que deben individualizarse en función del problema y el tipo de piel y hay que asociarlos a una fotoprotección continua. Aunque el resultado es satisfactorio hay una importante tendencia a que las pigmentaciones puedan reaparecer.

Existen diferentes tratamientos, tanto domiciliarios como en consultorio y hay diversos tipos de despigmentantes cosméticos, pero los más efectivos son los recetados clínicamente.

Su objetivo es inhibir la tirosinasa que provoca la síntesis de melanina y atenuar las manchas, unificando el tono de la piel. A nivel de consulta de forma complementaria tenemos dos formas: el láser IPL y los peelings médicos en los que hay una renovación importante en la piel, lo mejor es realizarlos en otoño-invierno.