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Dom, Jun

Alta performance y adaptación en las empresas

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¿Por qué motivo líderes de grandes empresas interrumpen su trabajo para meditar, respirar o entrenar su cuerpo en forma inteligente? Dedicando algunos minutos a la práctica de las técnicas del Método DeRose en medio del día de trabajo, reducimos drásticamente las tensiones musculares, el estrés y la presión arterial; y como resultado, hacemos eclosionar la creatividad y el rendimiento. ¿Querés saber cómo? 

La vida y sus situaciones están impregnadas de un furioso dinamismo, por eso desde hace algunos años y con tendencia creciente, las empresas necesitan priorizar la adaptación y la capacidad de cambio, necesitando cada vez más líderes que sigan su corazón e intuición.

Es ahí donde la mujer sigue ganando cada vez más posiciones importantes, buscando caminos para seguir creciendo y adaptándose a los cambios. Su natural intuición y la extraordinaria capacidad multiespacial para atender variadas situaciones en forma simultánea, la favorece.

Para estas mujeres altamente dinámicas, el Método DeRose  ha pasado a constituir un buen aporte al descubrirse que, a partir de su implementación, no solamente se lograba mayor bienestar, administración de estrés y alta performance. Además, ¡se generaba riqueza!

El brillo en la mirada, la buena disposición, la vitalidad, la creatividad, la buena forma corporal, la alegría contagiosa y la mejor comunicación, son elementos que rápidamente afloran y permiten obtener rendimiento máximo con menor desgaste.

Claro que esto no es un proceso mágico, todo lo contrario, funciona si ejecutamos ciertas técnicas, si ponemos en práctica la gran cantidad de herramientas que nos permiten entrenarnos y reeducarnos para tener una vida plena y productiva.

Uno de los motivos que hace que el programa sea eficiente es que el trabajador no necesita salir de su lugar de trabajo, y no se requieren equipamientos especiales, instalaciones costosas, ni demasiado espacio físico.

Los instructores tienen la tarea de enseñar, para que el alumno pueda aprender las técnicas, y aplicando las reglas generales de ejecución -que son una característica exclusiva del Método-  adquirieran una elevada autosuficiencia.

Los ejecutivos y empresarios, que generalmente deben viajar con frecuencia por razones laborales, pueden mantener una rutina básica de entrenamiento en cualquier habitación de hotel, sin necesidad de un gran espacio y utilizando técnicas que no producen cansancio y que les brindarán vitalidad y placer al ejecutarlas.

En el caso de los empleados, en la actualidad, ya está comprobado que uno de los principales factores que generan estrés e insatisfacción es la rutina que desgasta y se torna agobiante. Una especie de sufrimiento de ocho o más horas, para ganar el derecho a disfrutar del resto del día.

El Método revierte esa sensación y provoca una verdadera inyección diaria de vitalidad, alegría, descontracción y también de interacción con los demás integrantes del equipo de trabajo. Es un cambio radical de atmósfera dentro de la empresa. Ésta es una de las principales consecuencias de su implementación.

“En la actualidad –nos cuenta Edgardo Caramella, Presidente de la Federación del Método DeRose en Buenos Aires- coordino personalmente el Programa en empresas de primer nivel. La motivación que genera el programa comienza a producir el deseo de cuidarse más, de alimentarse mejor, de atender los llamados y señales del cuerpo. Se comienza a tomar conciencia de que, si queremos obtener más calidad de vida, debemos trabajar por ello. No es algo que llegará por azar o por causas externas. Es consecuencia de detectar aquellos elementos que influyen negativamente en nuestro bienestar y modificarlos”.

La motivación que produce al comienzo el Método DeRose, es una toma de conciencia y de acciones concretas que traerán consecuencias positivas para el individuo y, colateralmente, para la empresa en la cual presta servicios.

Será entonces cuestión de probar. Recordemos no hacer una dicotomía entre el trabajo y el resto del día. “La vida merece ser vivida siempre” concluye Edgardo.