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Sáb, Feb

Extremo calor: cómo hidratarse según la edad

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Ante las olas de calor que se han vuelto más frecuentes e intensas, resulta primordial entender y abordar los riesgos asociados con las temperaturas extremas y la importancia de la hidratación.

El agua es una sustancia trascendental para muchas funciones del cuerpo, por lo que estar bien hidratada es un factor fundamental para mantenerse saludable.

 

 Las doctoras Verónica Bramajo (MN 97448 / MP 333764) y María Mercedes López (MN 97453 / MP 333760), especialistas en clínica médica de DIM Centros de Salud ofrecen distintas recomendaciones según la edad para tener en cuenta y evitar la deshidratación:

Bebés y Niños

Hasta los 6 meses no es necesario darles agua a los bebés porque el aporte de líquido en esta etapa proviene de la leche materna o de fórmula. A partir de los 6 meses sí pueden consumir agua sin inconveniente y su cantidad diaria dependerá de la edad y la alimentación que tengan.

Es importante darles agua a los niños a pesar que no tengan sed. Porque muchas veces los más pequeños no registran la sensación de sed o no saben cómo manifestarla. Por otro lado, cuando se tiene sed, el cuerpo presenta cierto grado de deshidratación, de allí la importancia de ofrecerla en forma persistente. Nos damos cuenta que están deshidratados cuando orinan poco, están pálidos, quietos o débiles.

Adolescentes y Adultos

Una de las recomendaciones establece beber entre dos y tres litros de agua al día, lo que equivale a ocho vasos diarios. Una manera de distribuirlos podría ser la siguiente:

-Beber dos vasos de agua en ayunas es una forma sana, natural y rápida de activar el organismo al despertarse.

-Un vaso media hora antes de comer, facilita la digestión tras las comidas.

-Un vaso antes del baño, ayuda a bajar la presión sanguínea.

-Dos vasos por la tarde, sirve para mantenerte hidratada, sobre todo en épocas de mucho calor.

-Un vaso después de practicar deporte, para reponer el líquido perdido y recuperar la temperatura corporal.

-Un vaso antes de acostarte, el cuerpo necesita también agua durante el sueño.

Adultos mayores

Las personas mayores suelen tener disminuido el estímulo de la sed por lo que les resulta más fácil deshidratarse, por eso hay que tener en cuenta algunas señales: boca pastosa, estreñimiento, cambios en la orina (no solo los niveles, sino que también su color y densidad pueden indicar un problema de hidratación), la fatiga (este síntoma se debe a una bajada de la tensión sanguínea por la falta de agua; dolores y espasmos musculares). La falta de agua no solo baja la tensión, sino que también altera los niveles de minerales en sangre lo que afecta al correcto funcionamiento de los músculos, poor esta razón también pueden aparecer alteraciones en el ritmo cardíaco.

Otros síntomas de deshidratación son el síndrome confusional, el dolor de cabeza o migrañas que pueden provocar una reducción del aporte de oxígeno al cerebro y la piel seca.

Si el adulto mayor no puede tomar por sí mismo hay que asistirlo. Si pueden beber por sus propios medios, los cuidadores deben acercar agua para que tomen permanentemente. Si no pueden tomar porque se ahogan o tosen se puede probar administrar líquido con un sorbete o directamente aportar fluidos por sondas nasogástricas o suero endovenoso.

Las infusiones y bebidas isotónicas

El tomar mate, café o té no constituye una forma de hidratarse. Si bien las infusiones aportan líquido, se debe además consumir agua. ¿Por qué?  La yerba mate y el té tienen muchos beneficios para el organismo ya que aportan vitaminas B1, B2, más de diez tipos de aminoácidos, hierro, magnesio, sodio y potasio, pero también tiene efectos diuréticos lo que favorece a la eliminación de líquidos por orina.

Por su parte, las bebidas isotónicas se caracterizan por ser publicitadas para consumir durante y después del ejercicio para rehidratar el cuerpo y reponer sales minerales. Sin embargo, muchas tienen altos niveles de azúcares y aditivos que no son recomendables en la mayoría de las ocasiones.

La recomendación habitual es apostar por el agua en la mayoría de los casos en los que se practica ejercicio. Así no se introducirán azúcares que pueden no ser necesarios para el organismo en ese momento, puesto que el agua sola tendrá el mismo efecto hidratante.