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Sáb, Feb

Una opción crucial para aquellos hombres que luchan contra la infertilidad

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La búsqueda de la concepción, un anhelo fundamental en la vida de muchas parejas, a veces se ve obstaculizada por la infertilidad, una compleja condición que afecta alrededor del 10%-15% de las parejas en edad reproductiva. Este fenómeno, que impide la concepción después de un año de relaciones sexuales sin protección, se convirtió en un motivo de consulta médica frecuente. La infertilidad, sin embargo, no distingue entre géneros y puede radicar en alteraciones tanto femeninas como masculinas.

 


 En este contexto, la infertilidad masculina emerge como una realidad a menudo subestimada. La atención se centró en la mujer y la reticencia de los hombres a buscar ayuda médica contribuye a que los problemas reproductivos masculinos se detecten tardíamente. 


En su "Manual Práctico de Andrología", un material preparado en coautoría con Pablo Knoblovits para el Hospital Italiano, el director del Grupo Procrearte, Gastón Rey Valzacchi, sostiene que la fertilidad es un tejido intrincado de factores hormonales, genéticos, ambientales y de salud, donde la suma de los potenciales de ambos miembros de la pareja determina el éxito en la concepción.


Según el Manual, las raíces de la infertilidad masculina son diversas y complejas. Desde desbalances hormonales y factores genéticos hasta obstáculos en la vía espermática, trastornos del descenso testicular, infecciones, factores inmunológicos y vasculares, hasta hábitos de vida y agentes ambientales, cada elemento puede influir de manera única en la capacidad reproductiva masculina. Las disfunciones eyaculatorias, el consumo de sustancias nocivas y la obesidad también se suman a la lista de factores modificables que impactan en la fertilidad.


En este tapiz complejo de causas, emerge como un desafío adicional la fragmentación del ADN espermático. Este fenómeno ha captado la atención de la comunidad médica en la búsqueda de estrategias terapéuticas efectivas.


La fragmentación del ADN espermático se refiere a la ruptura en cadena simple o doble de la estructura del ADN en el núcleo espermático. Este daño se ha vinculado estrechamente con bajas tasas de embarazo espontáneo, altos índices de abortos y fracasos en tratamientos de reproducción asistida.


Rey Valzacchi ofreció una perspectiva esclarecedora sobre las estrategias terapéuticas para abordar la fragmentación del ADN espermático.
Especialista en Medicina Reproductiva y consultor en Urología, destaca la reactivación del ADN y los mecanismos que pueden desencadenar la fragmentación. Menciona la apoptosis abortiva, la protaminación y la acción de radicales libres como factores contribuyentes. La producción de sustancias oxígeno reactivas, causada por infecciones, exposición a tóxicos, calor, varicocele y otros agentes, los subraya como un fenómeno postesticular que puede dañar el ADN espermático.


Rey Valzacchi dijo que "las estrategias comunes para abordar la fragmentación del ADN incluyen la identificación y corrección de factores desencadenantes, el uso de antioxidantes para neutralizar sustancias oxígeno reactivas y la reducción de la abstinencia sexual", y resaltó la importancia de minimizar el tiempo de abstinencia, ya que evidencias actuales sugieren que periodos prolongados pueden aumentar el daño al ADN.


Además, mencionó otras técnicas, como las columnas de anexina y la técnica de microfluidos denominada Zymot, que involucran la selección espermática para obtener espermatozoides no dañados. El TESE (del inglés Testicular Sperm Extraction o extracción de espermatozoides testiculares) es una técnica que surge como respuesta a la fragmentación del ADN espermático.


El TESE se fundamenta en la recuperación de espermatozoides directamente del testículo. Este procedimiento ha revelado tasas de embarazo significativamente superiores en comparación con el uso de espermatozoides eyaculados en pacientes seleccionados con alta fragmentación del ADN espermático.


El TESE, según el doctor Rey Valzacchi, encuentra su fundamento en estudios como el de Greco en 2005, que demostraron que pacientes con fragmentación elevada y fracasos en tratamientos convencionales experimentaron una significativa reducción de la fragmentación después de la biopsia testicular. En 18 pacientes que no habían logrado embarazos mediante otras técnicas, se obtuvieron ocho embarazos exitosos con TESE, generando un interés creciente en esta modalidad de tratamiento.


El médico explicó que la aplicación del TESE se reserva para casos específicos donde otras estrategias han fallado. Al abordar la fragmentación del ADN espermático, se identifican factores desencadenantes, se administran antioxidantes, se reduce la abstinencia y se utiliza la selección espermática. Si estas medidas no resultan efectivas, el TESE se convierte en una opción viable para obtener espermatozoides directamente del testículo, donde la fragmentación puede ser menor.


"A medida que la investigación avanza y se acumulan más evidencias, el TESE podría consolidarse como una opción crucial para aquellos hombres que luchan contra la infertilidad debido a la fragmentación del ADN espermático, ofreciendo nuevas esperanzas y oportunidades para la paternidad", concluyó Rey Valzacchi.