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Sáb, Abr

23 de marzo - Día Mundial de la Rehabilitación

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Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en la Argentina y en todo el mundo. Ante este escenario, la comunidad médica apunta a reforzar las tareas de prevención sobre los factores de riesgo y, a la vez, concientizar sobre la importancia de las tareas de rehabilitación, que permiten reducir la mortalidad y las tasas de reintegración de los pacientes que ya sufrieron un evento crítico, y también generar las condiciones para que tengan una mejor calidad de vida.

 

 

 "La rehabilitación cardiovascular (RHCV) está indicada en pacientes con diversas patologías que afectan al sistema cardiovascular, siempre y cuando se encuentren estables", explica la cardióloga Laura Vitagliano (MN 63014), que es coordinadora del Servicio de Rehabilitación Cardiovascular del ICBA Instituto Cardiovascular.

 

Los tiempos son fundamentales en la recuperación de un paciente, ya que cuanto antes comience, mayor beneficio va a obtener. 

 

La rehabilitación cardiovascular impacta directamente en los factores de riesgo tradicionales, como por ejemplo la hipertensión arterial, la dislipemia (exceso de colesterol) y la diabetes. Pero, además, genera una disminución del 26% en la mortalidad cardiovascular y del 30% en las rehospitalizaciones, según se demostró en grandes estudios internacionales recopilados por la red de investigadores Cochrane en 2011.

 

Los siete objetivos de la rehabilitación cardiovascular

  

En el caso de la rehabilitación cardiovascular, consiste en una serie de ejercicios combinados (aeróbicos y de resistencia) supervisados por un equipo multidisciplinario compuesto por médicos, técnicos, enfermeros y profesores especializados. 

 

A la hora de plantear cuáles son los objetivos de la rehabilitación cardiovascular, las especialistas del ICBA hacen foco en siete puntos principales, que son los siguientes:

 

1-Asistir a aquellos pacientes con enfermedades cardiovasculares y pacientes de alto riesgo a desarrollar enfermedad coronaria.

     2-Rehabilitar al paciente en forma integral.

     3-Educar a los pacientes para que puedan mantener hábitos saludables y adherencia a estos cambios de estilo de vida y al tratamiento farmacológico.

     4-Reducir la incapacidad y promover un cambio en el estilo de vida con un rol pro activo del paciente en su salud.

     5-Mejorar la calidad de vida.

     6-Prevenir eventos cardiovasculares.

     7-Controlar de forma adecuada los factores de riesgo.

  

Rehabilitar después de un trasplante de corazón

 

Uno de los desafíos que afrontan los equipos médicos es el seguimiento y recuperación de los pacientes que recibieron un trasplante cardíaco. Existen diversas patologías que pueden llevar a requerir la donación de un corazón -entre las cuales se destacan la enfermedad coronaria, diversas miocardiopatías y cardiopatías congénitas- y que tienen incidencia en cómo se va a abordar el trabajo previo y posterior.

 

"La enfermedad subyacente condiciona el estado general del paciente antes de someterse al trasplante. Por ese motivo, se suele solicitar la participación de pacientes con insuficiencia cardiaca en etapas avanzadas en programas de rehabilitación cardiovascular previos al trasplante, con el fin de mejorar su condición física, prevenir la pérdida de masa muscular y promover un estado anímico favorable, siempre y cuando no se encuentren en una fase descompensada de la enfermedad", explica la doctora Campos Cervera.

 

En la Argentina la mayoría de los trasplantes se llevan a cabo en situaciones de emergencia, lo que implica un mayor deterioro físico previo a la intervención. "Tras la cirugía, el proceso de rehabilitación se inicia en la habitación del paciente con movilización temprana y ejercicios de expansión pulmonar. Posteriormente, al momento del alta, se implementa un programa de ejercicio adaptado a cada paciente. El objetivo principal es que logre realizar actividad física aeróbica y de resistencia con una intensidad moderada, con el fin de controlar los factores de riesgo cardiovascular que pudieron haber afectado al paciente antes del trasplante, reducir el riesgo cardiovascular posterior a la intervención y mejorar los eventos clínicos", detalla.

 

En todos los casos, no sólo en aquellos que llegan a la necesidad de un trasplante, es importante prevenir y reducir el impacto de los factores de riesgo que predisponen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la actividad física posee marcados beneficios en el control de los mismos.

 

Los fantasmas de los pacientes y la necesidad de más rehabilitación

 

“Experimentar un evento cardiaco es un episodio angustioso que marca la vida de una persona. Los problemas psicológicos pueden entorpecer significativamente el proceso de recuperación. Es en este contexto que la rehabilitación cardiovascular emerge como una herramienta fundamental para superar los desafíos emocionales asociados con la enfermedad y poder recuperar la confianza para la realización de sus actividades diarias", explica la doctora Lucía Campos Cervera, quien destaca la necesidad de diseñar un enfoque multidisciplinario para reconstruir no solo la salud física, sino también la emocional.

 

En este proceso, una herramienta de gran utilidad son las sesiones grupales que les brindan a los pacientes la oportunidad de contar sus experiencias con personas que han atravesado situaciones similares. Esta conexión entre individuos que comparten una enfermedad cardiovascular crea un ambiente de apoyo mutuo, contribuyendo a mejorar el estado de ánimo y recuperar la confianza.

 

A esto hay que sumar que la supervisión médica durante la realización de actividades físicas es esencial, ya que este acompañamiento no solo le proporciona seguridad al paciente, sino que también fomenta un ambiente propicio para la práctica de ejercicio y los motiva a sostenerlo en el tiempo.

 

A los múltiples beneficios de la rehabilitación cardiovascular, se suma que también mejora la adherencia al tratamiento, la calidad de vida y fomenta las relaciones interpersonales, a la vez que funciona como un puente para retomar luego sus prácticas deportivas o actividades diarias.