22
Mié, May

Anticonceptivos y sexualidad

Typography

En la consulta sexológica aparece con mucha frecuencia la pregunta por el efecto de los anticonceptivos hormonales en el deseo/excitación y en el orgasmo, sin embargo, por el uso a largo plazo de esta medicación muchos efectos colaterales pasan desapercibidos o son atribuidos a otros factores externos como el modo de vida, el estrés y las dificultades vinculares.

 

 Existe evidencia que la ansiedad de base (temor a quedar embarazada) es un factor asociado a los probables efectos indeseables de los anticonceptivos hormonales ya que en las mujeres más seguras, confiadas en su efectividad, esos efectos bajan o no aparecen.

Los anticonceptivos hormonales actúan sobre el eje que controla las hormonas sexuales y aumentan la globulina transportadora de testosterona en el hígado ocasionando su disminución en el torrente sanguíneo. La testosterona activa el deseo en general y el sexual en particular. Una de las quejas es la baja libido, pero también se ha demostrado que puede aumentar el deseo sexual sobre todo en aquellas con bajos niveles de ansiedad.

El uso de anticonceptivos para el control de la natalidad o para problemas menstruales (dismenorreas) puede provocar efectos sobre la excitación sexual (lubricación), sequedad vaginal y dolor durante el coito. Sin embargo, no todos tienen estos efectos, es importante que el médico tratante evalúe dicha situación, sobre todo si se han indicado anticonceptivos hormonales orales antiandrogénicos (bajan los valores de testosterona).

La ansiedad domina

El efecto de la ansiedad sobre las funciones sexuales es más que conocido. La ansiedad no es una buena aliada de la sexualidad ya que, por lo general, lleva a una anticipación temerosa, como si la búsqueda de placer tuviera que pasar por un examen previo. Tanto las mujeres como los hombres caen bajo su dominio confundiendo deseo con ansiedad, lo cual lleva a una relación pendiente del rendimiento y no del placer.

Dentro de las diferentes manifestaciones del espectro ansioso nos encontramos con el miedo al embarazo que puede provocar diferentes limitaciones a la hora de tener sexo. Del temor más leve que se disipa apenas se entra en el juego, hasta el temor evitativo denominado Tocofobia, la ansiedad hace presa a la persona impidiendo el disfrute.

Las mujeres más seguras de sí mismas, autoafirmadas, con menos creencias limitantes e inhibiciones, toleran mejor los anticonceptivos en relación con el deseo y la excitación sexual. Según estas conclusiones, y desde el punto de vista sexológico, mejorar estos niveles de temor favorecerían el efecto de los anticonceptivos sobre las funciones sexuales.

La decisión del hombre de hacerse la vasectomía se convierte en alivio para la mujer dada la efectividad del método y, por sobre todo, demuestra que el control de la natalidad debe ser un tema compartido y no una decisión unilateral.