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Sáb, Ene

Ansiedad: cómo detectarla, tratarla y recuperar el equilibrio

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 En Argentina, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes dentro de los problemas de salud mental. Sin embargo, se estima que una proporción significativa de personas que experimentan síntomas de ansiedad no reciben diagnóstico ni tratamiento. Los datos mundiales son reveladores. Según la OMS, la pandemia de COVID-19 provocó un aumento del 25% en los trastornos de ansiedad a nivel global durante su primer año. Se cree, asimismo, que las mujeres presentan un riesgo mayor que los hombres a padecerla y que, cerca de la mitad de las personas desarrollará algún trastorno mental antes de los 75 años.

 

 

La ansiedad no es mala, sino que debe ser entendida como una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes, peligrosas o inciertas. Es un mecanismo de supervivencia que nos ha ayudado a mantenernos alerta y reaccionar rápidamente en toda nuestra historia evolutiva. Sin embargo, cuando se activa con demasiada frecuencia o intensidad, puede convertirse en un problema,” advierte la Licenciada en Psicología María Lucila León Caeiro (MN 79954), de DIM Centros de Salud.

 

La ansiedad deja de ser normal y se convierte en motivo de consulta profesional cuando interfiere significativamente con la calidad de vida de las personas, con su bienestar emocional o el funcionamiento diario. Es más, no tratada puede tener un impacto considerable en la salud física, especialmente cuando se vuelve crónica. Aunque es una respuesta emocional, activa mecanismos fisiológicos que, si se mantienen a largo plazo, pueden desgastar el cuerpo, afectando al sistema nervioso, cardiovascular, respiratorio. entre otros.

 

Los síntomas son muchísimos y variados: físicamente puede aparecer con palpitaciones o aceleración del ritmo cardíaco, tensión muscular, sudoración, temblores, dificultad para respirar o sensación de ahogo, mareos, náuseas y entumecimiento. Y, si nos enfocamos en los síntomas psicológicos y emocionales, detectamos preocupación excesiva o persistente, miedo o sensación de que algo malo va a pasar, sensación de volverse loca / perder la cabeza, ideas con respecto a la muerte y dificultad para concentrarse. Esto puede producir problemas al dormir, inquietud y evitación de situaciones temidas.

 

El uso excesivo del celular y de las redes sociales está directamente relacionado con un aumento de los niveles de ansiedad, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, aunque también afecta a otras edades. Esta influencia se da por múltiples factores que impactan tanto emocional como fisiológicamente. La necesidad de parecer, estar, pertenecer y estar en estado de alerta permanente agrava y profundiza los niveles de ansiedad.

 

La psicoterapia es una de las herramientas más efectivas para tratar la ansiedad. En dicho tratamiento se busca identificar pensamientos automáticos o repetitivos que sostienen el cuadro ansioso, a su vez la idea es poder establecer una restructuración a nivel cognitivo que le permita al paciente mejorar su calidad de vida en comparación a previamente comenzar terapia. La idea es poder concientizar al paciente y trabajar a partir de cada subjetividad mejorando sus hábitos, rutinas y creando una red de apoyo” recomienda la licenciada. 

 

Además, podemos poner en práctica tres hábitos diarios que ayudan a manejar la ansiedad como la meditación, actividad física diaria y realizar un tratamiento correspondiente.