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Sáb, Ene

Sueño en tiempos fríos: claves para descansar mejor en invierno

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 Durante el invierno la relación de los argentinos con el sueño se vuelve aún más compleja porque menos horas de luz solar y las bajas temperaturas pueden alterar nuestros ritmos circadianos y afectar directamente la calidad del descanso.

 

Los especialistas en sueño enfatizan la necesidad de mantener una temperatura corporal óptima, un entorno adecuado en el dormitorio y una buena respiración durante la noche.

"Regular la temperatura del ambiente y contar con elementos de descanso que faciliten la termorregulación es clave. Un entorno confortable no solo ayuda a conciliar el sueño, sino que previene interrupciones causadas por el frío o el exceso de calor, que pueden derivar en fatiga diurna e incluso exacerbar afecciones preexistentes como los ronquidos o las apneas", señala el Dr. Sebastián López, especialista en descanso y medicina de sueño de Calm es Simple; médico otorrinolaringólogo, especializado en roncopatía y apneas del sueño.

Además, mantener las vías respiratorias despejadas es fundamental para un descanso sin interrupciones. Durante el invierno, la sequedad del aire y la mayor presencia de alérgenos en espacios cerrados pueden afectar la respiración nocturna. En estos casos, el uso de antialérgicos recomendados por profesionales puede ayudar a mantener la nariz permeable y facilitar una respiración fluida durante el sueño.

El cuerpo humano necesita una leve disminución de su temperatura central para iniciar y mantener el sueño profundo. Sin embargo, el ambiente invernal puede complicar este proceso de diversas maneras

-Desregulación por ambiente extremo: una habitación demasiado fría o, paradójicamente, excesivamente calurosa por el uso excesivo de la calefacción, puede interrumpir la termorregulación natural del cuerpo.

-Alteración del ritmo circadiano: menos horas de luz natural en invierno pueden afectar la producción de melatonina (la hormona del sueño) y serotonina, desincronizando nuestro reloj biológico y dificultando conciliar el sueño. Para mitigar este efecto, los especialistas recomiendan exponerse al menos 15 a 20 minutos diarios a la luz natural del sol, y también de la luna, para ayudar a mantener el reloj biológico sincronizado. 

-Mayor sedentarismolos días más cortos y el clima adverso a menudo nos llevan a pasar más tiempo en interiores y a reducir la actividad física, lo que también puede impactar negativamente la calidad del descanso.

Comprendiendo la necesidad de un ambiente de descanso ideal, los especialistas recomiendan para el invierno, colchones que mantengan bien el calor y sean confortables, como los de espuma de alta densidad o los híbridos con espuma viscoelástica.

 

Dormir bien en invierno es posible si entendemos cómo el entorno y nuestros hábitos influyen en el descanso. Crear condiciones térmicas adecuadas, cuidar la calidad del aire y mantener una rutina que respete nuestros ritmos biológicos puede marcar la diferencia entre un sueño interrumpido y un verdadero descanso reparador.