En un contexto donde la ansiedad, el estrés y los problemas emocionales en los niños son una preocupación creciente, una propuesta educativa disruptiva, sitúa a la escuela como un actor clave en la prevención y el cuidado del bienestar emocional. Una pedagogía centrada en la persona puede ser clave para la salud emocional y el desarrollo integral, rompiendo con la rigidez de los formatos convencionales.
María Victoria Alfieri, referente pedagógica en Argentina con más de 50 años de trayectoria y Directora General del Colegio Aletheia, impulsa un enfoque pedagógico inspirado en la filosofía Reggio Emilia que demuestra cómo el diseño del aula, la organización de los espacios, el diálogo y la escucha, y hasta los errores, pueden convertirse en herramientas concretas para fortalecer el bienestar psicológico de los estudiantes desde los 2 años de edad, creando un ambiente óptimo para el conocimiento.
A diferencia de otros colegios, no se utilizan timbres para marcar los recreos, sus aulas son espacios escenográficos, sin pupitres, con mesas de diferentes tamaños y alturas para favorecer el trabajo en equipo, cada niño es acompañado por un adulto hasta su espacio donde se potencia el trabajo en pequeños grupos, mientras que a partir de séptimo grado, se establece una jornada reducida algunas tardes para permitir a los estudiantes prepararse para los cursos de ingreso.
Nacida en 1945 en la ciudad italiana de Reggio Emilia, esta pedagogía fue impulsada por Loris Malaguzzi y un grupo de padres que, tras la guerra, buscaban un modelo educativo centrado en la esperanza y el respeto por la infancia.
Una filosofía que protege y potencia el desarrollo emocional
En Aletheia no hay aulas tradicionales, sino que está concebida como un gran atelier donde los niños exploran, investigan y co-crean. La arquitectura transparente, la luz natural y el trabajo en pequeños grupos con co-presencia de educadores generan un entorno seguro y estimulante que reduce la ansiedad y fomenta la confianza.
"Un diseño áulico bien pensado puede generar un sentido de bienestar estrechamente relacionado con la estética del lugar. Un espacio bello, claro y tranquilo es esencial para el desarrollo de las propuestas educativas. En este entorno, los docentes y niños pueden explorar juntos las temáticas seleccionadas, fomentando un aprendizaje óptimo y una experiencia educativa enriquecedora" comenta María Victoria Alfieri, directora general de Aletheia.
La documentación pedagógica, que registra procesos, ideas y descubrimientos muestra a los niños y a sus familias que el error es valioso, que el crecimiento es un camino continuo y que lo importante no es solo el resultado, sino también el proceso. Este enfoque nutre la autoestima, enseña resiliencia y ayuda a construir una mentalidad de crecimiento desde la primera infancia.
"La documentación pedagógica es una herramienta valiosa para observar y reflexionar sobre las acciones. Al registrar y analizar sus estrategias, palabras y gestos, podemos identificar situaciones que nos ayudan a entender mejor cómo piensan y aprenden" explica Alfieri.
Además, la comunidad educativa, con las familias como protagonistas, fortalece el sentido de pertenencia y el diálogo, pilares que contribuyen a un entorno emocionalmente saludable.
En un contexto donde la ansiedad, el estrés y los problemas emocionales en los niños son una preocupación creciente, una propuesta educativa disruptiva, sitúa a la escuela como un actor clave en la prevención y el cuidado del bienestar emocional. Una pedagogía centrada en la persona puede ser clave para la salud emocional y el desarrollo integral, rompiendo con la rigidez de los formatos convencionales.