La menopausia representa un punto clave en la vida de las mujeres, marcando el final de sus años reproductivos y el inicio de una nueva etapa que trae consigo transformaciones significativas en el cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de las mujeres experimentan la menopausia entre los 45 y los 55 años como un episodio natural fruto del envejecimiento biológico, causado por la pérdida de la función folicular de los ovarios y la disminución de los niveles de estrógenos en la sangre.
Los cambios físicos y su impacto emocional
La transición menopáusica trae consigo múltiples transformaciones que afectan no solo el aspecto físico, sino también el bienestar emocional de las mujeres. El cirujano plástico Juan Manuel Seren (MN 107.174) explica que durante la menopausia o la premenopausia, la falta de hormonas provoca cambios específicos en las mamas maduras: ocurre una transformación adiposa de la mama, por atrofia glandular y cutánea, lo que conduce a la caída de la misma, asociado a un aumento de los depósitos de tejido graso en esta.
Paralelamente, la disminución de estrógenos afecta significativamente la piel de todo el cuerpo. Durante los primeros cinco años postmenopausia, se pierde hasta el 30% del colágeno, lo que resulta en pérdida de elasticidad, reducción del grosor dérmico y disminución de la hidratación.
En el rostro, estos cambios se manifiestan como pérdida de colágeno y elastina, haciendo que la piel se vuelva más delgada, flácida y con arrugas más visibles. La hidratación disminuye, la piel se reseca y puede presentar un aspecto más opaco, además de cambios en la pigmentación que incluyen manchas marrones, melasma o tono desigual.
Estos cambios físicos tienen un correlato directo en la autoestima. Como señala el especialista, creador del Protocolo de Rápida Recuperación Mamaria (ERABAS), "cuando a una mujer hay algo de su cuerpo que no le gusta, esto le genera inseguridad y disconfort en la esfera personal, social o íntima. Por lo tanto, el deseo de buscar un cambio está relacionado con la autoestima y la seguridad con el cuerpo".
Opciones quirúrgicas para cambios mamarios
Para abordar los cambios mamarios específicos de la menopausia, existen diferentes opciones quirúrgicas adaptadas a cada situación particular. Seren detalla que la opción quirúrgica principal recomendada para abordar los cambios mamarios durante la menopausia es la mastopexia (levantamiento de mama), por lo general realizada con Técnica de cicatriz reducida.
La selección de la técnica quirúrgica depende de las características específicas de cada paciente. Para mamas disminuidas, descendidas y atróficas, se colocan implantes preferentemente de bajo peso, para restaurar el volumen mamario y se asocia a una mastopexia para devolver la identidad de la mama que se encuentra descendida ocupando el abdomen y devolviéndola hacia el tórax. En casos de mamas flácidas con pérdida de estabilidad, típico de cuando se debilitan los ligamentos suspensorios, se prefiere colocar implantes de alta adherencia lo que otorga estabilidad a la mama junto con una mastopexia de cicatriz reducida.
Para casos de mamas voluminosas o grandes, se realiza una reducción mamaria utilizando la técnica de autoprótesis para aprovechar los tejidos, asociado a la utilización de mallas de refuerzo como Galaflex para dar estabilidad del resultado a largo plazo.
Contrario a lo que podría pensarse, no existe una edad límite para realizar estos procedimientos. Las estadísticas muestran una tendencia creciente de mujeres mayores que recurren a estas cirugías. "Existe una tendencia creciente de mujeres mayores que recurren a este tipo de cirugías debido a que la vida se prolongó y las mujeres se cuidan mucho más", indica Seren.
Las mujeres en los grupos de edad de 55 a 69 años y de 70 años o más representan una porción significativa de los procedimientos mamarios, especialmente aquellos relacionados con la corrección de los efectos del envejecimiento.
Tratamientos no invasivos para la piel
Para quienes prefieren opciones menos invasivas, existe una amplia gama de tratamientos que pueden complementar o servir como alternativa a la cirugía. La dermatóloga Velia Lemel (MN 66.657), directora de Clínica Lemel y Miembro Titular de la Asociación Médica Argentina, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), Miembro Fundador de SALTEM (Sociedad Argentina de Láser y Tecnologías Médicas), señala que estos tratamientos incluyen radiofrecuencia fraccionada con microagujas, que estimula la producción de colágeno y elastina, mejorando la flacidez, textura y firmeza, tanto del rostro, cuello, escote, como cuerpo, brazos y abdomen.
Entre las opciones disponibles se encuentran el ultrasonido focalizado (Ultherapy), conocido como "el lifting sin cirugía" por su capacidad de tensar el tejido actuando hasta la aponeurosis muscular. También están la luz pulsada intensa (IPL) para tratar manchas y enrojecimiento, y el Hidrafacial, un peeling médico que combina exfoliación con hidratación.
Los bioestimuladores inyectables, como el ácido poliláctico (Sculptra) y la hidroxiapatita de calcio (Radiesse), inducen la producción natural de colágeno. El plasma rico en plaquetas (PRP) aporta factores de crecimiento que activan los fibroblastos, promoviendo la regeneración celular.
El cuidado domiciliario: continuidad del tratamiento
El cuidado en casa resulta fundamental para mantener los resultados obtenidos en los tratamientos profesionales. Los cosmeceúticos recomendados incluyen retinol para estimular la formación de colágeno, vitamina C como antioxidante y cofactor de la síntesis de colágeno, y ácido hialurónico tópico para mejorar la hidratación y soporte.
La suplementación también juega un papel importante. Una buena nutrición celular se consigue principalmente con un aporte adecuado de Omega 3, vitamina D, resveratrol, centella asiática, magnesio y vitaminas del grupo B, elementos que pueden encontrarse en suplementos naturales específicos para cada etapa de la menopausia.
Según el informe de la Defensoría de Buenos Aires y No Pausa, 5 de cada 10 personas posmenopáusicas indican haber realizado algún tratamiento antes, durante y/o después de la menopausia. Entre las opciones más populares se destaca el consumo de vitamina D (41,5%) y la aplicación de óvulos y/o cremas corporales (22,3%). También se registra la realización de terapias alternativas (7,6%), incluyendo acupuntura, homeopatía, terapia floral, aromaterapia, reiki y medicina ayurveda.
Los hábitos más incorporados durante esta etapa son la realización de chequeos médicos (78,3%), el abandono del consumo de tabaco (65,9%) y el 33,1% suma actividades recreativas y placenteras.
Las mujeres que optan por tratamientos para acompañar los cambios de la menopausia pueden esperar resultados que van más allá de lo meramente estético. Como explica Seren, "el objetivo final de la cirugía estética es devolver la seguridad y la autoestima a la paciente. Al corregir aquello que a la paciente no le gusta, se espera que se sienta más cómoda y que esto mejore su seguridad en la esfera personal, social o íntima".
En el caso específico de los procedimientos mamarios, cuando se utilizan implantes de bajo peso, se obtienen mayores beneficios: menos estrés tisular, la mama se cae menos, hay menos estrías, la paciente tiene menos peso en su tórax, la mama envejece más lento y la atrofia glandular mamaria se enlentece drásticamente.
La menopausia, lejos de representar un final, puede ser vista como una oportunidad para replantearse la salud, el estilo de vida y los objetivos. Con las opciones médicas actuales, tanto quirúrgicas como no invasivas, las mujeres tienen a su disposición herramientas para acompañar esta transición de manera positiva.
Como indica la OMS, comprender la menopausia como un punto más en el continuo de las etapas vitales es fundamental, y la atención perimenopáusica desempeña un papel importante en la promoción del envejecimiento saludable y la calidad de vida.
En un contexto donde la población mundial de mujeres posmenopáusicas va en aumento y la expectativa de vida se ha extendido significativamente, estas opciones médicas cobran particular relevancia para garantizar no solo años de vida adicionales, sino años de vida con bienestar y confianza.