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Mar, Ene

Más allá del síntoma: cómo la medicina funcional busca el origen del desequilibrio

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Durante años, muchas personas recorren consultorios médicos tratando síntomas de forma aislada, acumulando diagnósticos y tratamientos sin lograr resolver el problema de fondo. Esto puede deberse a la falta de la pregunta fundamental del "por qué" suceden las enfermedades, es decir, la causa de raíz. Ahí está el centro de la medicina funcional, que aborda la salud desde esa perspectiva.

 

 Al correr el eje del interrogante, no se pregunta únicamente "¿qué diagnóstico tiene esta persona?", sino que apunta a "¿qué procesos fisiológicos dejaron de funcionar como deberían?".  Como lo indica su nombre, el foco está puesto en cómo funcionan los sistemas del organismo y en restaurar los desequilibrios.

"La medicina funcional no viene a inventar nada nuevo. Viene a recuperar el orden natural del cuerpo, a entender qué nos dicen sus señales y a dejar de tapar síntomas", explica la Nutricionista Funcional y cofundadora del programa de Kiwell, Trinidad Baldunciel y completa: "Lo verdaderamente transformador es que hoy contamos con datos, biomarcadores y tecnología que nos permiten interpretar esa información con mayor profundidad y precisión". En ese sentido, este enfoque propone comprender el funcionamiento del cuerpo apoyándose en las herramientas modernas e interpretando sus señales, ritmos y procesos.

La medicina funcional se ocupa de lo que no se observa a simple vista: las causas de fondo que se gestan antes del síntoma. "Entre las causas raíz más frecuentes se encuentran: la inflamación crónica de bajo grado, las disfunciones metabólicas (resistencia a la insulina, irregularidades tiroideas, estrés oxidativo), los desequilibrios hormonales, las alteraciones de la microbiota y el intestino, el déficit nutricional, los problemas de sueño y manejo del estrés.
También factores ambientales (toxinas, sedentarismo, carga emocional)
", expresa Agustina Gautos, Médica Integrativa y cofundadora del programa de Kiwell. "Estos desequilibrios suelen coexistir y potenciarse, por eso la medicina funcional analiza al cuerpo como un sistema interconectado", agrega.

Por lo tanto, este enfoque propone una visión proactiva, donde el objetivo no es sólo tratar enfermedades, sino mejorar la salud, el rendimiento físico y potenciar la longevidad. "Busca identificar los desequilibrios subyacentes en los distintos sistemas del cuerpo (metabólico, hormonal, inmunológico, digestivo, neurológico) para abordarlos de manera personalizada y preventiva. En lugar de enfocarse solo en el síntoma, analiza las interacciones entre genética, estilo de vida y hábitos diarios", explica Gautos.

Por su parte, Baldunciel agrega: "A veces es más fácil culpar al propio cuerpo pensando que está fallado o que hay algo mal en nosotros, más que hacerse cargo de nuestras propias decisiones básicas que afectan y condicionan nuestra calidad de vida". Por eso, es importante ocuparse de los asuntos vinculados a la salud y el bienestar.

Una consulta en medicina funcional es un proceso profundo y personalizado que analiza la historia clínica completa, estilo de vida, síntomas, laboratorio, metabolismo y otros biomarcadores claves. "Está destinada a personas que buscan entender su salud de manera integral, prevenir enfermedades y resolver síntomas crónicos a los que no les encuentran explicación. A cualquiera que quiera sentirse mejor hoy y construir salud para el futuro", recalca Baldunciel y completa: "Se recomienda especialmente para personas que buscan mejorar energía, claridad mental, sueño, digestión o rendimiento físico; optimizar peso y composición corporal desde una mirada metabólica;  abordar síntomas persistentes o multifactoriales (fatiga, inflamación, estrés crónico, desequilibrios hormonales); vivir más años con mejor calidad, siguiendo la línea de la medicina de longevidad y tomar un rol activo en su salud aprendiendo a cuidarse de manera sostenible".

La salud no es solo la ausencia de enfermedad: se trata de un estado de energía, claridad, vitalidad y rendimiento sostenible. Por eso, es fundamental cuidarla de forma proactiva, preventiva e integral.