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Dom, Abr

Moverse hace bien, sostenerlo es el desafío: cómo incorporar la actividad física en la vida diaria

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Sabemos que hace bien. Lo escuchamos todo el tiempo: moverse mejora la salud, el ánimo y la calidad de vida. Sin embargo, para millones de personas, sostener la actividad física en el tiempo sigue siendo un desafío.

Aunque sus beneficios son ampliamente conocidos —prevención de enfermedades cardiovasculares, fortalecimiento del cuerpo y mejora del bienestar general—, más del 25% de la población adulta mundial es sedentaria, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

 

 Para la Dra. Liliana González, especialista en Cardiología de DIM Centros de Salud (MP 445679 / MN 84219), la clave no está en empezar, sino en lograr sostener los hábitos en el tiempo.

La actividad física, entendida como todo movimiento corporal que implica gasto de energía, no solo tiene un efecto protector frente a múltiples enfermedades, sino que también mejora la capacidad funcional, el estado anímico y contribuye a retrasar el deterioro cognitivo.

Tipos de actividad física y su impacto

Existen tres grandes grupos de actividad física, cada uno con beneficios específicos:

-Actividad aeróbica: mejora el consumo de oxígeno, favorece la quema de grasas y aumenta la resistencia.

-Entrenamiento muscular: contribuye a mantener la masa muscular, mejora la fuerza y la estabilidad en la vida diaria.

-Flexibilización: ayuda a prevenir lesiones, reduce la rigidez y mejora la movilidad articular.

Cuánto ejercicio es suficiente

Para obtener beneficios concretos en la salud, se recomienda:

-Al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa

-Entrenamiento muscular entre 2 y 3 veces por semana

-Ejercicios de flexibilidad al menos 2 veces por semana

“Lo importante no es hacer ejercicio de manera aislada, sino incorporarlo como parte de la rutina. Incluso actividades accesibles y agradables, como bailar, pueden generar un impacto positivo en la salud cardiovascular y osteoarticular”, destacan desde DIM.

De la información a la acción

En un contexto donde abundan los contenidos sobre bienestar, especialmente en redes sociales, los especialistas advierten que el desafío ya no es saber qué hacer, sino hacerlo de manera sostenida. “Pequeños cambios, como caminar más, usar la bicicleta o elegir actividades que resulten placenteras, pueden marcar una diferencia significativa cuando se mantienen en el tiempo”, agrega la especialista.

Antes de comenzar un programa de ejercicio, especialmente si se trata de actividades intensas o si existen condiciones médicas previas, es recomendable realizar un chequeo físico. El Test Cardiopulmonar es una prueba funcional que permite evaluar cómo responde el organismo al ejercicio y diseñar planes de actividad acordes a cada persona.

“Apoyarse en la evaluación profesional permite no solo mejorar el rendimiento, sino también reducir riesgos y sostener la actividad física de manera segura”, concluyen desde DIM.

Incorporar movimiento no requiere cambios extremos, sino decisiones simples y constantes y entender que cada pequeño paso suma. No se trata de hacer ejercicio perfecto sino de construir un hábito que acompañe tu vida.