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Jue, Ago

El Mundial y el valor de la comunidad: por qué sentirnos unidos también nos hace sentir más seguros

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En un país donde las diferencias suelen ocupar el centro de la escena, el Mundial despertó un fuerte sentido de pertenencia. La psicología social sostiene desde hace décadas que esa necesidad de formar parte de una comunidad es un rasgo fundamental del comportamiento humano. Los investigadores Roy Baumeister y Mark Leary, referentes en este campo, demostraron que los vínculos sociales fortalecen el bienestar, la confianza interpersonal y la percepción de seguridad.

 

 Los datos del Observatorio de Seguridad de Verisure muestran que esa lógica también está presente en la vida cotidiana. Además del protagonismo que tiene el cuidado entre vecinos, el 91% de las personas dejaría las llaves de su casa a un familiar y el 75% lo haría con un amigo, mientras que, cuando salen de vacaciones, más de un tercio avisa a un vecino o familiar para que permanezca atento a la vivienda. La confianza sigue siendo uno de los principales activos cuando hablamos de seguridad.

Durante el Mundial esa red de confianza se hizo visible. Los barrios recuperaron espacios de encuentro, las calles volvieron a ser lugares donde celebrar con personas que, hasta unas horas antes, eran completas desconocidas, y por algunos días la sensación de comunidad pareció imponerse sobre las diferencias.

"La seguridad suele pensarse desde la prevención del delito, pero también tiene una dimensión social. Cuando existe una comunidad conectada, vecinos que se conocen y redes de apoyo activas, las personas no solo están más protegidas, también perciben su entorno como un lugar más seguro. Una comunidad comprometida es fundamental, pero su capacidad de generar entornos más seguros se potencia cuando está acompañada por tecnología de alto nivel, explica Juan Ignacio Vidal, director de Marketing de Verisure.

Quizás ese sea el legado menos visible que dejó el Mundial. No solo recordó la fuerza que tiene un objetivo compartido. También demostró que, cuando una comunidad se reconoce como tal, las personas no solo se sienten más unidas: también se sienten más seguras.