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Mar, Oct

Día Mundial del Cáncer de Tiroides: la importancia de personalizar el tratamiento

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No todos los tumores de tiroides tienen el mismo comportamiento ni requieren necesariamente el mismo abordaje. En el Día Mundial del Cáncer de Tiroides, especialistas explican cómo el diagnóstico, la evaluación del riesgo y el seguimiento permiten definir estrategias cada vez más individualizadas, adecuando la intensidad del tratamiento a las características de cada paciente.

 

 Estamos viviendo un cambio progresivo en la manera de abordar determinados tumores. Las recomendaciones internacionales más recientes avanzan hacia estrategias más individualizadas, especialmente en algunos carcinomas diferenciados de bajo riesgo, buscando adecuar la intensidad del tratamiento a las características de cada paciente.

En este sentido, la Federación Argentina de Sociedades de Endocrinología (FASEN) pone este año el foco en un abordaje menos agresivo para determinados carcinomas de bajo riesgo, en línea con las recomendaciones internacionales más recientes. El objetivo no es tratar menos a quienes necesitan tratamiento, sino evitar intervenciones innecesarias cuando las características del tumor permiten considerar otras alternativas.

No todos los cánceres de tiroides son iguales

La tiroides es una pequeña glándula ubicada en la parte anterior del cuello que produce hormonas fundamentales para el funcionamiento del organismo. Dentro del cáncer de tiroides existen diferentes tipos de tumores y distintos niveles de riesgo, por lo que el diagnóstico debe complementarse con una evaluación de sus características.

Según explica la Dra. Nora Antelo, (MP38436 // MN 76071), endocrinóloga de DIM Centros de Salud, entre las señales que pueden orientar a pensar en un cáncer de tiroides se encuentran la presencia de un nódulo en la región cervical con crecimiento acelerado, síntomas compresivos, disfonía de rápida instalación y adenopatías. Ante alguno de estos signos, la consulta y la evaluación médica resultan fundamentales.

La especialista destaca además la importancia de una correcta evaluación ecográfica para identificar posibles ganglios comprometidos. Pero llegar al diagnóstico es solo una parte del proceso. Una vez identificado el tumor, conocer sus características permite determinar qué estrategia resulta más adecuada para ese paciente en particular.

Diagnosticar a tiempo no significa tratar más 

Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es la evolución hacia abordajes ajustados al riesgo. Las recomendaciones más recientes de la American Thyroid Association (ATA) profundizan esta tendencia: en pacientes cuidadosamente seleccionados con determinados carcinomas diferenciados de bajo riesgo pueden contemplarse alternativas que van desde cirugías menos extensas hasta, en casos específicos, estrategias de vigilancia activa.

Esto no significa postergar un tratamiento necesario ni relativizar un diagnóstico de cáncer. Implica contar con más información para definir la intensidad del tratamiento de acuerdo con las características de la enfermedad.

En aquellos pacientes en los que la cirugía está indicada, la Dra. Antelo explica que “la remoción del tumor primario, con extensión a los ganglios comprometidos, constituye el pilar fundamental del tratamiento”.

También puede utilizarse yodo radioactivo como tratamiento adyuvante en determinados casos. Y aquí aparece nuevamente el concepto de personalización: tal como señala la especialista, “debe ser personalizado de acuerdo al riesgo de recurrencia de la enfermedad”.

En otras palabras, detectar un cáncer de tiroides a tiempo sigue siendo fundamental. Pero hoy conocer mejor el tumor permite responder además otra pregunta: cuánto tratamiento necesita realmente cada paciente.

El seguimiento también se personaliza 

La misma lógica continúa después del tratamiento. De acuerdo con la Dra. Antelo, el seguimiento puede incluir controles de laboratorio y estudios por imágenes, como la ecografía de cuello y, en determinados casos, otros estudios complementarios. La elección de estas herramientas depende de las características de la enfermedad, del riesgo y de la evolución de cada persona.

El PET/CT, por ejemplo, no constituye un estudio de rutina para todos los pacientes con cáncer de tiroides. Su utilización depende de la evaluación médica y de las características de cada caso, especialmente cuando se requiere información adicional durante el seguimiento.

En el cáncer de tiroides, el mayor conocimiento sobre el comportamiento de los tumores está modificando progresivamente las decisiones sobre diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Ya no alcanza únicamente con saber dónde está un tumor: también importa conocer sus características, su riesgo de progresión o recurrencia y qué beneficio concreto puede aportar cada intervención.

Este enfoque resulta especialmente significativo en determinados carcinomas diferenciados de bajo riesgo, donde las recomendaciones actuales permiten considerar estrategias menos intensivas en pacientes seleccionados, sin perder de vista el objetivo fundamental de controlar la enfermedad.

La personalización no significa hacer menos. Significa hacer lo necesario para cada paciente, en el momento adecuado y con las herramientas apropiadas.