Todas libramos batallas internas, seamos conscientes o no de ello. Si somos conscientes, la posición que pueda tomarse para la contienda, es la más favorable.
Cada vez menos las personas pueden manejar el simbolismo y la fantasía para desapegarse de sus monstruos y sus miedos; más aún cuando se presentifican en determinadas personas o situaciones que los reavivan.