Cuando tenemos vacaciones en el trabajo después de semejante explosión de alegría, prontamente nos desilusionamos al no poder irnos a ningún lado, entonces retóricamente nos repreguntamos: vacaciones ¿para quién? Comprendemos entonces, lo que verdaderamente significarán las vacaciones en nuestra casa: un poco más de tiempo con nuestra mascota en la cama y nada más, ya que nuestros hijos van a exprimirnos a más no poder.
¿Quién las entiende, gatas floras?, es el estribillo de más de un hombre. La variante radica en que unos los vociferan y otros lo piensan. Y alguna porción de razón tienen, mal que nos pese reconocerlo.
No hay nada más divertido que la charla entre mujeres, siempre encontramos motivos para reirnos de nosotras mismas.
Solterita, con o sin apuro. Separada, divorciada o viuda involuntaria, llega un momento en que una mujer se va a vivir sola o, en su defecto, se queda a solas, y es entonces cuando comprende algunas coordenadas.